Siempre coinciden. Al menos desde hace 10 años en que comenzó el FSM como foro para una globalización diferente. Uno, en la pequeña ciudad suiza de Davos. El otro, en Porto Alegre (Brasil).
Así es. Este miércoles se ha inaugurado la 40 edición del
Foro Económico Mundial, cuyo tema estelar a la par que conflictivo será
abordar la reforma del sistema económico y financiero mundial. La confrontación está garantizada y los resultados, visto lo visto, témome que serán deprimentes, tal y como nos vienen acostumbrado los líderes mundiales cada vez que se reunen para asuntos de diferente índole. No hace falta que recordemos lo que ocurrió con la reunión de Copenhague sobre el cambio climático, o la reunión de la FAO para abordar la pobreza en el mundo.
En Davos, además de los grandes mandatarios, lo de grande me refiero al poder que ostenten y nunca a la talla ni física, ni intelectual y mucho menos moral, se encuentra el
lobby del sector bancario mundial. Están allí para poner todas las cortapisas inimaginables a la reforma sobre la regulación financiera.
Me temo que este lobby bancario conseguirá lo que pretende cual es paralizar cualquier tipo de intervención del poder ejecutivo. Sabemos que como el cierre de 2009 no les ha ido mal, han vuelto a las andadas y a sus viejas costumbres de asignarse primas multimillonarias en compensación a su esfuerzo.
Ellos, que fueron los responsables principales de la crisis actual.
Ellos, que necesitaron la ayuda de los contribuyentes para salir del pozo en que se habían metido y en el que nos habían metido.
Ellos saben que ganan la batalla. Por un lado, la
Unión Europea lleva mareando la perdiz bastantes meses y no han conseguido pactar ninguna directiva para atajar los usos y abusos de este sector. Por otro,
Barak Obama ha intentado enfrentarse a ellos con más firmeza: tanto para exigirles la devolución inmediata del dinero que se les prestó, como para limitar el tamaño de los bancos y sus actividades especulativas.
Pero
ellos saben que esta declaración de Obama ha provocado una caida brutal de la Bolsa en todo el planeta tierra. Como
ellos lo saben, están tranquilos. Tienen la sartén y el mango también.
Sí. Quizás esté algo pesimista. Porque Davos, y lo que ello representa, supone
la cruz para millones de ciudadanos.
Sin embargo sonrío cuando veo que en
la cara está al
Foro Social Mundial donde se reunen los movimientos sociales del planeta que se enfrentan al modelo de capital de esta sociedad que llamamos "sociedad desarrollada".
Sonrío porque veo que hay movimientos importantes que reclaman un mundo más justo. En la edición de este año se ha convocado a los líderes fundacionales del Foro y su lema es
"propuestas para el futuro del proceso". Todos los analistas coinciden al señalar que muchas de las premisas de este Foro han ido adoptandose poco a poco, incluso por los defensores más acérrimos de la doctrina neoliberal.
Termino con las palabras de la italiana Rafaella Bollini, integrante del FSM:
"En 2001 eramos los únicos afirmando que la globalización no produciría un mundo mejor. Hoy la sensación de que el capitalismo no es capaz de producir la felicidad recorre el mundo. Ahora precisamos desafiar de manera más contundente la todavía hegemónica cultura de mercado".Algo se conseguirá. Por lo menos será un importante contrapeso para la reunión anual de los ricos y poderosos del mundo mundial.