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El Quito de mi retina

6 sept. 2010


Acabo de leer la crónica quiteña de mi amigo Rafa con el que, ya saben ustedes, he tenido el placer de viajar, junto con su mujer Lola. Viaje, como él ya cuenta, lleno de risas e incluso carcajadas. Su visión también comparto.

Una visión tamizada sin duda porque lo que hemos conocido, con guía de privilegio, es un Quito de clase media, media alta, entre los que es muy destacable su facilidad para "adquirir metros cuadrados", o cúbicos, o lineales, que ya ni se.

Sus casas, me refiero a las de esta privilegiada clase quiteña, son amplias, espaciosas, algo que me llamó la atención cuando sabemos la complejidad que supone en España disponer de ese cada vez más inasequible metro cuadrado.

A cambio de eso es cierto que nuestro sistema de protección social, en todos sus aspectos es, por comparación, un lujo asiático para aquellos parajes. Si la protección social es así para esa clase media, qué decirles de las clases más populares, que son el porcentaje mayor en Ecuador. Por algo su porcentaje de emigrantes es elevadísimo.

La llegada a Quito desde el avión es espectacular y se observa como sus habitantes se van extendiendo, y escalando con sus casas, esas alturas imponentes del altiplano andino. Edificaciones que no son favelas, pero que están construidas con pésimos y dudosos materiales. Casas inacabadas, a cuya estructura van añadiendo metros en la medida en que la familia, siempre numerosa, muy numerosa, lo va requiriendo. Casas en calles, las más de las veces, sin asfaltar y en donde reina el caos urbanístico.

En esencia, Quito es una ciudad caótica y al decir de los propios quiteños destrozada por los abusos construidos. Sin embargo, su casco antiguo rezuma belleza, sus iglesias barrocas se encuentran en cada esquina, sus casas del casco antiguo están bellamente ornamentadas y sus plazas cuidadas y con una vegetación imponente.

Hoy me detengo en una de mis plazas preferidas y regida por la Iglesia-Monasterio de San Francisco que da nombre a la plaza. Es la más antigua de la ciudad y comenzada su construcción, que duró 70 años, en 1534.

Su pórtico tallado en piedra reluce aún más si cabe gracias a la fachada de paredes blancas que de forma imponente preside la plaza. Le llaman por su majestuosidad "El Escorial de los Andes".

La leyenda cuenta que el indio Cantuña se comprometió a terminar el claustro en plazo imposible y para no perder su obra pactó con el diablo, a cambio de concederle su alma. La obra fue terminada en esa larga noche pero cuando el diablo exigió lo prometido, el indio Cantuña había dejado una pequeña piedra sin poner con lo que así pudo salvar su alma. Esa es la versión contada por los devotos quiteños.

A esta belleza particular de Quito hay que añadir como las altas montañas rodean la ciudad permitiendo desde casi cualquier punto observar la imponente cordillera andina con algunas de sus más bellas cumbres.

Las fotos tan solo muestran una parte mínima del Quito de mi retina. Fotos de sus calles, sus mejores plazas y jardines, sus paisanos.

Como dice Rafa, esto continuará... Aunque les prometo no aburrirles con fotos y fotos. Prometo. Dedicaré una entrada a la presencia de la Compañía de Jesús en Quito.

Que ustedes disfruten. Son 40 fotografías. La última numerada.



23 comentarios:

Antonio dijo...

Me encantó tu relato y las fotos que colgaste. Por cierto, eso de llamarse Quito no sería porque el tal Indio Cantuña dijo aquello de "Quito esta piedra y salvo mi alma" engañando al diablo. Que por imaginación no quede… jejeje.
Un beso y me alegro de que también vosotros hayáis pasado un excelente viaje, eso sí, sin flebitis.

6 de septiembre de 2010, 22:17
Felipe dijo...

Con la narración que haces de vuestro viaje se nota que os lo habéis pasado muy bien.La pasión que pones en contarlo acredita que ha debido ser una delicia.

Me han gustado mucho las fotos,sobre todo la de los jardines.Son una auténtica maravilla.No es que las otras no tengan su importancia,sólo que el colorido de los jardines quiteños son una auténtica preciosidad.

Besos

6 de septiembre de 2010, 22:46
Moral y Política dijo...

Espero que hayais disfrutado con los paisajes y el paisanaje. el Quito colonial me ha gustado, en las fotografías claro está, porque yo nunca he cruzado el charco.

Algunos de los carteles nos hace pensar que ese es otro mundo. Un mundo lleno de grandes desigualdades. Belleza y pobreza de la mano.

saludos,

6 de septiembre de 2010, 22:51
Eastriver dijo...

Había visto fotos del Cusco, Perú, y lo cierto es que me ha recordado mucho... Una amiga mía estuvo en el MachuPicchu hace cosa de un par de años y su relato tiene mucho que ver con el tuyo. Me ha sorprendido, eso sí, la vegetación, el verde, las flores... uno tiende a imaginarlo más seco. ¿Seguirá, supongo?

6 de septiembre de 2010, 22:56
RGAlmazán dijo...

Querida, menudas fotos. Y sé que sólo es una muestra. Desde luego, está claro quién es la cronista oficial y quién un simple afinionado.
Besos.

Salud y República

7 de septiembre de 2010, 0:02
Marcos dijo...

Gracias por hacernos partícipes de tu viaje, Carmen. Unas fotos deliciosas. Nos has conseguido trasladar a las lejanas tierras quiteñas.
Saludos progresistas de Madrid.

7 de septiembre de 2010, 0:22
AROBOS dijo...

No he estado allí nunca, pero he disfrutado de tu viaje con la narración que has hecho y, sobre todo, con esas fotos del slide. Un saludo.

7 de septiembre de 2010, 0:33
AROBOS dijo...

No he estado allí nunca, pero he disfrutado de tu viaje con la narración que has hecho y, sobre todo, con esas fotos del slide. Un saludo.

7 de septiembre de 2010, 0:34
nexus. dijo...

Si ya me produce cierta envidia el presumiblemente maravilloso viaje que nos traes, no me produce menos envidia la esplendida manera que tienes de contarnos, de hacernos llegar sensaciones calidas que casi, casi nos transportan hasta esos maravillosos lugares que nos describes. Como siempre, magnífica Carmen.
Un abrazo.
Salud y República!!
Nexus.

7 de septiembre de 2010, 0:53
Genín dijo...

Es una buena noticia de que el diablo sea tan idiota y que el indio se la pegara...jajaja
Preciosas las fotos que me traen muchos viejos recuerdos.
Salud y besitos

7 de septiembre de 2010, 2:13
periodistaenbabia dijo...

Me alegro de que hayáis disfrutado de vuestro viaje. Qué ganas de leer todos los detalles!

Un saludo

7 de septiembre de 2010, 3:36
Dean dijo...

Una descripción muy agradable de esta maravillosa ciudad y bellamente ilustrada desde luego,las fotos magníficas, todo el conjunto invita a visitar Quito, a ver si llega ese día en el futuro.
Un saludo.

7 de septiembre de 2010, 4:05
macgo dijo...

Da gusto volver a leerte. Una crónica muy bien narrada con unas fotos imponentes. Estas las vi ayer. Ventajas de ser seguidor tuyo en slideshare

7 de septiembre de 2010, 7:02
Isabel Martínez Barquero dijo...

Me gusta lo que apresa tu mirada y cómo lo vierte en la narración del viaje y en las fotografías.

Ay, esa calle de los Agachados... Qué bueno. Ahí podíamos irnos más de uno, jajaja.

Gracias, Carmen, porque, por ti, he conocido Quito.

7 de septiembre de 2010, 7:12
Diana Puig dijo...

Una muy buena descripción, como se nota que devoras libros.
Por cierto no sé si has hablado sobre el libro de Julia Navarro "DIME QUIEN SOY", en algunos de tus sugerencias, de tantos libros que pasan por tus manos. Ha sido un regalo de una buena amiga y está siendo por ahora todo un sueño de día, porque no puedo dejar de leerlo y no veas lo que cuesta después levantarse. Ya me dirás alguna cosa.

Por cierto he leído el libro de “Mujeres de África”, me ha encantado. Gracias he disfrutado mucho.
Un abrazo.

didi.

7 de septiembre de 2010, 8:41
Diana Puig dijo...

Perdona, pero el libro de “Mujeres de África” me lo sugirió el blog de "Cecilia en el balcón". Disculpa me haya liado pero a veces relaciono blogs, ya que existe algo en común como es el caso. Las dos, Habláis de cultura.

Didi.

7 de septiembre de 2010, 8:47
Criticoneando dijo...

Me ha gustado. Las fotos estupendas. La narración propia de ti: sensible y llena de detalles

7 de septiembre de 2010, 17:04
Antonio Rodriguez dijo...

Lo que cuentas creo que debe ser comun a toda sudamérica, que salvo esa "clase media" el resto de la ciudadanía lo pasa bastante mal para subsistir.
El reportaje fotográfico muy interesdante.
Salud, República y Socialismo.

7 de septiembre de 2010, 17:08
severino el sordo dijo...

Creo que entre tu y Rafa nos vais a dar a conocer bastante esa lejana tierra,por cierto el regate al diablo perfecto,un beso.

7 de septiembre de 2010, 17:57
Isabel Romana dijo...

Preciosas las fotos. Algunos de los edificios del casco antiguo parecerían casas del XIX en una ciudad española. Y desde luego, la plaza de San Francisco, impresionante con esa fachada tan espectacular de la iglesia. Y, finalmente, me han conmovido mucho esos letreros que tienes al final y hacen referencia al maltrato y los abusos sexuales a los menores. Es un tema en el que hemos coincidido. Un abrazo.

7 de septiembre de 2010, 19:08
Lia dijo...

Wenas!! Espero que lo pasaras estupendamente allí. Las imágenes son preciosas, sobre todo las de la Plaza San Francisco y las de la vegetación de la zona, muy exótica. Me ha llamado la atención el nombre del salón de belleza "Princesa de Gales". Tu relato también me ha gustado, en todos los lugares belleza y miseria van a la par.
Saludos!!

7 de septiembre de 2010, 19:21
Neogeminis dijo...

La riqueza del pasado colonial es quizás la belleza más visible de muchas de nuestras viejas ciudades americanas, por lo menos de esas latitudes.
Una crónica muy completa y atinada que nos tienta a pedir más!
Aquí aguardamos la siguiente vuelta!

Me quedo deleitándome con las imágenes.

7 de septiembre de 2010, 20:03
Caruano dijo...

Estupenda crónica, Carmen. Las fotos, preciosas. El barroco de allá tiene un encanto especial para nosotros,, quizá porque los artesanos de la época de la colonia le añadían elementos de su cultura indígena. Leeré la crónica de Rafa.
Un beso.

7 de septiembre de 2010, 23:15
 

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