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Denuncia del abuso de las Fuerzas de Seguridad

5 ago. 2011


Ésta es la denuncia de Giulia Tamayo,  investigadora de Amnistía Internacional  y  testigo directo de los abusos cometidos ayer por las Fuerzas de Seguridad del Estado contra el movimiento 15M.

Por su importancia,  la publico integramente.

Carta dirigida a un miembro de ATTAC:

5 de Agosto, de 2011

Te pido que circules estas líneas que responden a mi deber ético elemental de dar testimonio sobre los abusos cometidos por las Fuerzas de Seguridad, hoy 4 de agosto, frente al Ministerio del Interior en Madrid. 
Lo hago desde mi condición de defensora de los derechos humanos cuyo ejercicio he buscado honrar en diferentes lugares del planeta.
Lo ocurrido esta noches es un escándalo. Se ha tratado de un operativo de castigo contra manifestantes pacíficos e indefensos en el marco de una movilización ciudadana que viene recorriendo las calles de Madrid tras la ocupación policial de la Puerta del Sol, con el impedimento de la libre circulación de las personas. 
Cabe anotar que desde la ocupación policial de la Puerta del Sol se venía requiriendo documentos de identidiad selectivamente a jóvenes que respondieran al perfil que las Fuerzas de Seguridad se han hecho de los "indignados".
Ello lo pude constatar presencialmente. Tras observar dicha práctica policial (deformación que tengo de investigadora de abusos de derechos humanos), pedí a los policías, en uno de los casos que pude obsrevar directamente, que me respondieran por qué a dicho joven y no a otras personas les requerían documentos, a lo que respondieron con malas formas, exigiéndome finalmente a mí identificarme, además de advertirme de que mi pregunta era un delito.
Uno de los policías ensayó como explicación que a algunos ya los tenían en la mira por haber participado en las marchas.
Con toda la prudencia debida expresé que el ejercicio de un derecho constitucional no es un delito. Con la mayor paciencia del mundo, procuré informarles que lo que pretendía era que no cometieran las Fuerzas de Seguridad un delito.
Mi rol era de colaborar con el respeto al Estado de Derecho.
Al parecer un mando recuperó la cordura y aunque nos obligó a todos a marcharnos, freno la agresividad de sus subordinados.
El día de hoy al medio día, estuve nuevamente en la Puerta del Sol y pude conversar con algunos policías. Observé su enorme desconocimiento de los derechos constitucionales y me ofrecí a aclararles algunos puntos. 
Alegaban que la Constitución Española debía sujetarse a no se que leyes (con rimbobancia decían que eran orgánicas) además de otras disposiciones de la Administración. 
Respondí en el lenguaje más pedagógico posible que era al revés. Anoté que no estaban obligados a acatar órdenes ilegales. Aunque sus rostros expresaban desconcierto ante mis palabras, ensayaron respuestas más insólitas como que el movimiento de los indignados era de izquierda radical.
Desde luego, desconozco como función de la policía calificar y perseguir las ideas, sin embargo, al parecer algunos policías lo ven claro.
Esta noche pude constatar qué tan lejos pueden llegar algunos policías cuando reciben órdenes de cargar contra manifestaciones pacíficas.
En la marcha, que se detuvo ante el Ministerio del Interior, habían además de jóvenes, un número apreciable de personas mayores y personas con niños.
Acompaño dichas marchas, no sólo por convicciones personales respecto de su legitimidad, sino por carácter pacífico, en donde además puedo encontrar a muchos de mis alumnos universitarios a los que enseño las normas y mecanismos de los derechos humabnos y de los que he aprendido enormemente. 
He tenido el privilegio de acompañar a esta generación de excepción que ha cristalizado un movimiento como el 15M.
Nada más ilusionante para mí que acompañar a jóvenes que se movilizan con medios legítimos para hacer los derechos humanos realidad.
Nada me hacía presagiar que la policía cargaría haciendo uso de la fuerza en forma totalmente desproporcionada. Pese a que los manifestantes coreaban como forma de protección y autocontención colectiva "No a la violencia", con las manos alzadas al cielo. Al parecer, la suerte ya estaba echada por parte de las Fuerzas de Seguridad.
Al encontrarme en primera línea frente al despliegue policial procuré hacerles razonar con serenidad de que no emplearan la violencia. Les hice saber que había niños pequeños y personas mayores, incluidas personas discapacitadas. Fue inútil. Las palabras no funcionaban. 
Me dejaron parada habalndo antes sus furgonetas mientras aporreaban de manera indiscriminada a todos los manifestantes. Portaban armas para disparar proyectiles de goma. A los que corrían los perseguían hasta alcanzarlos para darle palizas en el suelo.Impedían que los sanitarios atendieran a los heridos. Las cargas se sucedieron para crear terro.
Un grupo residual que permanecimos próximos a la estación de Metro de Colón, vimos y sufrimos con impotencia una última carga con nuevas personas aporreadas y heridas. 
Si el descomunal despliegue de policías ya revestía manifiesta desproporción, la violencia ejercida contra los manifestantes sólo puede ser calificada como una operación de castigo contra personas indefensas por el solo hecho de manifestarse. 
Quisiera creer que esto no está sucediendo en España pero me ha tocado ser testigo presencial y no puedo permanecer callada. Confío en que la sociedad española exija las responsabilidades que correspondan.
Quien no quiera enterarse de los hechos, los pretenda nega o encubrir falseando lo sucedido debe tener presente que en su opción está su penitencia. 
El abuso contra los derechos humanos de una sola persona es una amenaza contra todos. 
Las campanas doblan y no parece ser que lo hacen por la próxima visita.

Giulia Tamayo
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Hasta aquí la denuncia de Giulia. Quedan muchas preguntas. Una de ellas, que ya lo plantea Giulia, es la cuestión de la "obediencia debida".  La obediencia de las fuerzas de seguridad para acatar normas injustas y contrarias a derecho. El problema y quizás sea lo más grave, es que ni siquiera esos policías se plantean si lo que hacen es o no correcto, es o no proporcionado. 

El Sindicato Unificado de la Policía ha manifestado  a los responsables políticos del Ministerio del Interior y los mandos policiales de la Dirección General de la Policía que El Gobierno no debe iniciar una disputa con el movimiento 15M convirtiendo en un símbolo la Puerta del Sol. No podemos pasar de permitir una acampada chabolista durante meses, a cortar el libre tránsito por la plaza, desviando los autobuses, cerrando el metro y acordonando la zona como si fuera el Congreso de los Diputados el 23-F. Hay un término medio que sería dejar libre acceso y no permitir que se instalen tiendas de campaña”.

Si quieren oír las declaraciones del Secretario General del Sindicato Unificado de Policía en relación con lo que está ocurriendo con el cierre a cal y canto de la Puerta del Sol, vayan a este enlace.

Gravísima situación la que se ha producido ayer, día 4, y que es posible que suponga un antes y un después para el movimiento 15M.  Un movimiento en el que han participado, de una u otra forma, según la encuesta recientemente publicada por Ipsus Public Affairs ,  entre seis y ocho millones de personas. No está mal, eh?

6 comentarios:

Felipe dijo...

El Ministro Interior,Camacho,deber dimitir o ser cesado fulminantemente.

Cuando se conculca la Constitución(derecho de reunión) y además se hace a palos no hay más salida que la dimisión o cese del Ministro de Interior

Un beso

5 de agosto de 2011, 19:51
pena dijo...

Los verdugos nazis también se escudaban en que obedecían órdenes.

5 de agosto de 2011, 21:56
Txema dijo...

La obediencia debida. Ya, ese es el pretexto para cometer toda clase de tropelías.

Besos

5 de agosto de 2011, 22:06
Genín dijo...

¿Obediencia debida?
Pues que empiecen por echar al que se hace obedecer, pero esto no se puede permitir, parecen los mejores tiempos de las SS de Hitler, una vergüenza que cada quien con sus medios debemos denunciar y exigir que se haga justicia!
Besitos y salud

6 de agosto de 2011, 1:23
RGAlmazán dijo...

Bajo "la obediencia debida" se han cometido grandes crímenes en la historia de la humanidad. En ningún caso, se debe obediencia a órdenes que no respetan las leyes o que van contra los derechos humanos.
Besos sabatinos

Salud y República

6 de agosto de 2011, 6:42
mariajesusparadela dijo...

La violencia se terminará el día en que los policías sean personas que piensen: QUE PIENSEN.
Porque hay que obedecer órdenes cuando son justas, veraces y de defensa de derechos de los ciudadanos. Y PROPORCIONALES. Cuando las órdenes son de abuso de poder, no hay disculpa para obedecerlas.

6 de agosto de 2011, 10:03
 

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