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Una decisión con negros adjetivos

6 may. 2010

Los adjetivos sirven para mucho. A veces para ensalzar, otras para enmarcar. Hoy me sirven para protestar contra una decisión que considero:

Burda-Incorrecta-Brutal-Ladina-Inaudita-Obtusa-Torpe-Excesiva-Cínica-Acultural

Necia-Arbitraria-Confusa-Increible-Ofuscada-Nauseabunda-Artera-Letal


Todos esos adjetivos y muchos más se me han ocurrido, se me ocurren y se me ocurrirán.

Ay! Cuánta desazón!




15 comentarios:

macgo dijo...

Pues a no ser Injusta, creo que no te has dejado ninguno.

6 de mayo de 2010, 7:27
Felipe dijo...

Vengo de casa de Rafa y tu pones la la música triste

Hay que joderse con esta tropa


Buen día,olvido de adjetivos y al curro para comernos las lentejas.

Quien no tiene cabeza no tiene corazón

Besos

6 de mayo de 2010, 7:30
Dean dijo...

A este paso nos vamos a tener que conformar con la wikipedia.
Un saludo.

6 de mayo de 2010, 7:30
RGAlmazán dijo...

Pues sí, se podrían poner más adjetivos, muchos más, todos los negativos. Ha sido un golpe bajo a la cultura, y duele.
Besos.

Salud y República

6 de mayo de 2010, 8:21
Txema dijo...

Me sumo a vuestra desazón.

6 de mayo de 2010, 10:39
Dilaida dijo...

A pesar de todos los adjetivos que les pones creo que te quedas corta, pero a mi tampoco se me ocurren más.
Bicos

6 de mayo de 2010, 15:04
sara dijo...

Tienes tanta razón..sin comentarios.

Buen artículo, Carmen!!

besos y abrazos de tu niña gallega, esta que te quiere tanto

Sara

6 de mayo de 2010, 15:36
Lakacerola dijo...

¿Y éste es el gobierno que dice que para salir de la crisis hay que apostar por I+D y por más formación y preparación desde las aulas?
País éste!!!
Un abrazo.

6 de mayo de 2010, 16:11
Cosechadel66.es dijo...

Alucino....

Con la boca abierta, me he quedado.

Carpe Diem

6 de mayo de 2010, 17:16
__MARÍA__ dijo...

Ahí estamos, lamiéndonos las heridas, porque como dice Rafa, nos ha hecho mucha pupa.

Besos

6 de mayo de 2010, 17:19
mariajesusparadela dijo...

Si pones Biblioteca Nacional de Sinde y Cia, puedes añadir unos cuantos adjetivos más y seguro que no sobran.

6 de mayo de 2010, 17:43
Pau Llanes dijo...

Hace unas semanas que voy leyendo este blog y tus propuestas con interés. Llegué aquí de casualidad, es un decir, siguiendo el rastro de alguien que había escrito un hermoso pensamiento en mi blog dormido confesándome su entusiasmo al “encontrarme”… Aun sonámbulo agradecí sus palabras entre otros modos leyendo sus textos y de paso siguiendo sus rastros en otros blogs ajenos. Así llegué al tuyo y me quedé un rato… Hoy, lejos, recién llegado a México en donde me quedare unos meses vagamundeando, me decido a escribirte algo…

Me duelen esas decisiones, la que apuntas en Biblioteca Nacional por ejemplo, cómo no. Las conozco, las he sufrido en carne propia, llueve sobre mojado. Estos políticos, estas politiquerías… “No pongas tus manos sucias sobre Mozart”, recuerdo que escribió más o menos hace años Manuel Vicent un artículo que luego se convirtió en libro recopilatorio… “No pongáis vuestras sucias manos sobre la cultura, políticos de pacotilla, ganapanes de todo pelaje, oportunistas, népotas”, escribo yo a su estela… Me duelen todavía estas cosas más de lo debido, confieso, y eso que deliberadamente corté, amputé, mis cordones umbilicales con el arte y la cultura organización (política) en este país. Será el recuerdo reflejo del miembro amputado o qué sé yo…

Llueve sobre mojado, te decía… Ya lo hicieron otras veces, siempre traumaticamente… ¿Recuerdas? En aquellos años post-1992, por ejemplo. Fueron años de desilusión, de pesimismo, de crisis profundas seguidas de otras intermitentes. La inesperada crisis económica que se reveló inesperadamente en 1992 inmediatamente contigua al estado de euforia generalizado provocado por la organización de los acontecimientos estelares de aquel “año talismán”, significó la quiebra del crecimiento sostenido durante toda la década anterior e introdujo olvidados sentimientos de incertidumbre y pesimismo que afectaron de forma sustancial al ámbito cultural artístico en nuestro país. Fue el prólogo a una situación más convulsiva en años sucesivos y el umbral de un cambio sustancial de comportamientos socioculturales… También aquellos primeros años 90’ estuvieron marcados la aparición de una nueva generación de políticos bisoños y gestores culturales con nula o escasa trayectoria anterior, su seguidismo y situacionismo político, su incomparable vocación de verdugos de la autonomía cultural, etc…

En lo que respecta a la cultura y al arte ahora las cosas son similares a entonces, igualmente contradictorias: viejos desencantos y nuevos optimismos, una crítica generalizada a lo establecido y constituido como poder a la vez que posturas serviles y descaradamente oficialistas, y una “sobre valoración” del factor mercado y los aspectos económicos (incluidos el derroche y presuntas operaciones de “inflación” interesada)...

Todo eso que fuimos creando durante años ha sido una tarea enorme aunque en muchos casos improvisada, discontinua, fruto de la voluntad de unos pocos “apasionados” más que de un proyecto serio y a largo plazo. Pero es lo que hay; a lo peor se debe a nuestro proverbial “coyunturalismo” y funcionar de una manera excesivamente personalista... En muchos casos los proyectos de museos, de instituciones, de colecciones, los programas de exposiciones y actividades culturales más interesantes, han dependido excesivamente del entusiasmo personal y “agenda” de los políticos y profesionales que los lideraban que de un plan o una acción continuada institucional. Por eso no es extraño que se siga trabajando a ráfagas e impulsos intermitentes, según la coyuntura y la complicidad del político o responsable de turno, o sus intereses...

No quiero pecar de ingenuo al plantear las hasta cierto punto necesarias o ineludibles relaciones entre cultura y política, arte y política, a partir de la gestión misma, política, de las administraciones publicas que sostienen y promocionan la cultura y el arte, la educación artística o su difusión como servicio sociocultural. Desde luego esta relación ha existido, existe...

(sigue)

6 de mayo de 2010, 19:53
Pau Llanes dijo...

En los ochenta y los noventa en realidad no hubo una auténtica política cultural-artística en España ni en sus administraciones que pudiera ser adjetivada como tal. Hubo, eso sí, decisiones políticas, intervenciones políticas, acciones promovidas por políticos, pero no una estrategia ni una programación de acciones que califiquemos como política, ni por supuesto un proyecto de futuro enfocado decididamente a promover y a difundir la cultura y la creación artística más comprometida con la contemporaneidad y su extensión social. Lo que sí hubo en los 80’, y en algunos casos también en los 90’ en ciertas Comunidades autónomas, fue una estrategia de comunicación, de promoción política del país, que pasaba desde luego por explotar publicitáriamente las ambiguas nociones de “cambio” y “modernidad”, ensambladas a la adjetivación indiferenciada de “joven” y “nuevo”, aplicadas masivamente a los productos y creaciones culturales y artísticas, sobre todo por su capacidad de ilustrar y hacer más visible el acelerado proceso de transformación que seguía el país en los demás aspectos políticos, económicos, sociales. Pero eso, creo, no es política artística ni planificación socio cultural... En los casos más extremos, hasta podemos reconocer un “abuso de poder” más que una decisión política. Abuso que en muchas ocasiones ocultaba y oculta intereses ajenos a los estrictamente culturales, clientelismo, nepotismo, personalismos inconfesables.

En donde sí reconozco política, es decir “decisiones políticas”, ha sido en los periodos de crisis, como ahora, no en los de euforia, entusiasmo y bonanza económica. Las más significativas decisiones políticas que se tomaron —en principio en torno a 1992, luego en cualquier otra situación de crisis como la actual—, han sido al restringir los presupuestos para la cultura y el arte en casi todas las administraciones (de cualquier signo político), en favor de los llamados gastos sociales y asistenciales, en cercenar la autonomía de las instituciones culturales... Entonces, alrededor de 1992, por ejemplo en el ámbito del arte, se pararon buena parte de los proyectos de infraestructuras artísticas y promoción de la cultura contemporánea en España y en casi todas las administraciones públicas, se sufrieron importantes recortes en los presupuestos de actividades y programas relacionados con el arte, en formación artística, en becas y apoyos a jóvenes artistas y profesionales, en adquisición de obras para colecciones institucionales, en promoción.

Esa consideración del arte y la cultura, en especial todo lo que tiene que ver con lo contemporáneo y experimental, como un “lujo prescindible” ha supuesto su arrinconamiento y menosprecio siempre que los fantasmas o realidades de cualquier crisis asoman por el horizonte y los despachos de los políticos, salvo honrosas y dignas excepciones... Así se ve con mayor transparencia los talantes y la mayor o menor sinceridad de sus propuestas anteriores, el oportunismo de sus declaraciones anteriores... Es en los momentos de crisis cuando las verdaderas políticas y las acciones comprometidas se mantienen sin miedo (aunque con cautela) y no se tira por la borda todo el inmenso caudal de entusiasmo, esperanzas e inversiones precedentes… Nos están jodiendo de nuevo: los mismos perros-esbirros con semejantes collares.

Menos mal que los artistas y las gentes del mundo de la cultura y el arte somos unos supervivientes por naturaleza, tradición, vocación y experiencia... y por lo general sabemos y estamos acostumbrados a esperar. Nos resignamos a esperar porque no hay nada mejor, mientras tanto, que esperar... Bueno, sí... los artistas hacen sus cosas, las que saben hacer, mientras tanto...

Disculpa la extensión de esta mi primera intervención en tu blog… Volveré a lo mejor más minimalista la próxima vez…

Pau Llanes

6 de mayo de 2010, 19:54
AROBOS dijo...

Son decisiones que no pueden entenderse. Lamentable.

6 de mayo de 2010, 21:36
Antonio dijo...

El asunto este, de la Blioteca Nacional, a mí me ha desmarcado, descentrado y preocupado, no está el probelma ahí, sino en los grandes sueldos qwue cobran otros por hacer bien poco.
Un beso

6 de mayo de 2010, 23:16
 

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